La historia del género emblemático se puede
1531-1571: Período de formación y codificación. Corresponde
al proceso de creación del Emblematum
liber hasta su edición
definitiva en 1550; la aparición de los primeros libros de emblemas
continuadores de Alciato, como los de Adriano
Junio o Achille
Bocchi; la proliferación de Esopos
ilustrados, o la publicación de las
primeras
recopilaciones de empresas emblemáticas como las de Paradin.
1571-1607: Período de consolidación que concluye con una de
las obras cumbres del género, Emblemata
Horatiana, y en el que se publican obras tan destacadas como Delle Impresse de Capaccio o los Hieroglyphica de Pierio Valeriano..
1607-1700: Período de
apogeo del género en toda Europa y en el que se editan los mejores libros de
emblemas españoles. Destacan las obras de Horozco,
Covarrubias, Núñez
de Cepeda, Antonio
de Lorea, Pérez
de Herrera, Saavedra
Fajardo y Solórzano
Pereira, entre otros.
Un subgrupo importante de este periodo y que abarca
obras de todos los temas lo constituye la Emblemática jesuítica. La Compañía —muy amiga del empleo de
las imágenes para la fijación de una idea en la mente, en buena medida por
influencia del método de la composición de lugar ignaciana—, utilizó la
Emblemática con gran profusión y acierto en todas las
vertientes
de su actividad. Muestra de ello es el gran número y calidad de los libros de
emblemas que produjeron sus miembros: Engelgrave,
Kreihing,
Garau,
Ortiz,
etc.
A partir
de 1700 se inicia el
período de decadencia en el que ya se componen pocos libros nuevos, aunque
proliferan las recopilaciones y las ediciones comentadas de las grandes obras
del género. Caso excepcional lo constituyen las Empresas políticas militares de
Pozuelo, compendio de
valores dirigidos al estamento militar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario