sábado, 25 de agosto de 2012

¿Para qué se utilizan?

Los emblemas, por la inmediatez de la imagen y la fuerza tanto de la frase lapidaria como de la composición
epigramática, son muy adecuados para inculcar profundamente una idea; por ello se emplearon en la educación —así lo hacen los jesuitas—, la catequesis, la predicación, el adoctrinamiento político, la propaganda… Con esta intención se publicó un número enorme de libros en que los autores e impresores luchaban por conseguir el concurso de los mejores artistas que dieran realce a sus composiciones.
Por su carácter a menudo «ingenioso» fueron muy apreciados como forma poética por diversos autores para mostrar su erudición, agudeza y habilidad compositiva. Además, los impresores, pintores y grabadores los emplean para mostrar tanto su talento artístico como su verdadero carácter de humanistas en un intento de elevar la consideración
de sus artes. Éste es el caso por ejemplo de Otto Van Veen, creador de algunos de los libros de emblemas más hermosos, como Emblemata Horatiana.

La mezcla de imagen y palabra genera un nuevo lenguaje muy apto para mostrar sentimientos e intuiciones difíciles de transmitir; por eso son vehículo adecuado para composiciones de carácter místico como la Pia desideria de Herman Hugo. Son los libros de la que podríamos denominar emblemática piadosa.
 
 
 

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